ESTRÓGENOS
El tejido mamario es sensible a las modificaciones impuesta por las hormonas femeninas: estrogenos y progesterona.Existen estudios que sugieren que la utilización inapropiada de la primera de ellas tendría un papel desencadenante opropiciante en el desarrollo de esta afección. Sin embargo, otros estudios le asignan hasta un papel protector. En 1970, el epidemiólogo Dr. Brian McMahon de la Universidad de Harvard publico un estudio en el que relacionó la exposición de los estrogenos con mayor incidencia de cáncer mamario. Postuló también que el no haber tenido hijos, haber tenido el primero luego de los 35 años, haber presentado la primera menstruación a edad muy temprana (menos de12 años), o la menopausia (última menstruación) luego de los 55 años se revelan como factores de riesgo. Como suelen suceder con los estudios de observación, investigaciones posteriores no confirmaron esos hallazgos. Son tantos y tan complejos los factores intercurrentes que pueden alterar las relaciones observadas en un estudio en particular, que se requiere la corroboración de los hallazgos en muchos estudios similares, para que puede otorgarse un crédito razonable a las conclusiones obtenidas. Se estima que el aparentemente mayor riesgo en que se hallaría la mama cuando están presentes los factores mencionados por McMahon, dependería del mayor tiempo durante el cual esas circunstancias permiten que la glándula reciba la acción estimulante de los estrogenos y por lo tanto habría mayores posibilidades de que algunas de sus células abandonen la división y crecimientos normales para transformarse en cancerosas.
Por el contrario, un embarazo normal antes de los 25 años, engendrar más de 4 hijos, una pubertad tardía y una menopausia precoz alejan al fantasma del cancer de mama. Los oncólogos saben, por ejemplo, que las mujeres que se embarazan antes de los 20 años, así como las que han sufrido una ovariectomía bilateral –extirpación de los dos ovarios-, presentan entre dos y tres veces menos posibilidades de padecer este mal. ¿A qué se debe esta protección).
Estrogenos, Como influyen en el cancer de mama
Antes de una gestación completa, la glándula mamaria permanece en cierta medida inmadura y sus células, activadas por los estrogenos, principalmente por el estradiol, siguen multiplicándose. Originalmente, cada glándula mamaria contiene sólo diez células. Estas, a partir de los diez años, se dividen hasta formar colonias de dos millones de células. Aproximadamente a la edad de 20 años, el crecimiento del tejido mamario prácticamente se detienen y cada glándula mamaria cuanta con la friolera de 20.000.000 de células. Algunas de ellas pueden seguir multiplicándose y, si este período de maduración se prolonga durante un tiempo desmesurado, la probabilidad de que las células sanas se transformen en cancerosas es mucho mayor. Recordemos que una célula maligna no es otra cosa que una célula normal que por causa de una mutación genética pierde las riendas y crecen en forma alocada.
Dado que la maduración de los senos está regulada por los estrogenos y su inhibidor, la progesterona, algunos científicos han sugerido recientemente que gran parte de los tumores malignos de mama guardan una estrecha relación con la exposición total del organismo femenino ala acción de estas hormonas sexuales. En este sentido, el Dr. Malcom Pike y sus colegas de la Escuela Médica de la Universidad de California del Sur han iniciado un interesante estudio con 14 voluntarias con el objetivo de determinar si es posible reducir el efecto nocivo de los estrogenos naturales mediante hormonas sintéticas capaces de amortiguar su acción.
Unos de los tratamientos hormonales más prometedor y no menos controvertido es el tamoxifén, un fármaco anticancerígeno que desde hace una década se administran a las pacientes con cancer de mama. Debido a la habilidad de esta sustancia para bloquear la acción del os estrogenos en la célula mamaria y, por lo tanto, impedir el crecimiento de la célula cancerosa, algunos investigadores han puesto en marcha ensayos clínicos para administrarlo a mujeres sanas, pero que por su naturaleza biológica presentan una alta probabilidad de desarrollar el tumor maligno. Otros se oponen a ello, ya que el tamoxifén podría estar relacionado con determinados tipos de tumores, como el cáncer de endometrio y ciertas trombosis venosas. Mientras unos y otros se ponen de acuerdo, el Instituto del Cáncer estadounidense ha emprendido un examen paralelo en 800 mujeres sanas para comprobar si este fármaco antiestrogénico es realmente beneficioso.
Independientemente de los resultados, lo cierto es que la hipótesis de que los estrógenos desempeñan un papel nada despreciable en el desarrollo del cáncer mamario parece cobrar ahora mas fuerza que nunca. Graham Golditz, de la Escuela de Salud Publica de la Universidad de Harvard, ha comprobado que las mujeres posmenopáusicas sometidas a una terapia de reemplazo de estrogenos, se aprecia un mayor número de casos de cáncer de mama que en el resto. Por otra parte, las mujeres chinas, a las que les llega la primera menstruación casi cuatro años más tarde que a las occidentales –es decir a los 17 años- parecen estar más protegidas frente al cáncer mamario, pues su incidencia en ellas es hasta cinco veces menor. ¿Podría el adelanto de la menarca dilatar el tiempo de exposición del organismo femenino a los efectos perjudiciales de las hormonas? Es más, hace a penas dos siglos las niñas europeas y la orientales tenían su primera menstruación prácticamente a la misma edad, a los 17 años. Entonces, ¿qué es lo que hizo que el ciclo sea más prematuro solo en unas? ¿Fue tal vez el cambio hacia una mejor nutrición?