LA MASTITIS.-
¿Qué es la mastitis?
Se llama mastitis a la inflamación e infección de la glándula mamaria que se produce en las madres que dan el pecho y, algunas veces, en los recien nacidos. Ecepcionalmente, las adolescentes pueden tener estas infecciones en el pecho, cerca de la areola.
¿Por qué se produce?
La mastitis es debida a la inflamación e infección de los conductos glandulares de la mama por los gérmenes que se encuentran en la piel. Estos gérmenes suelen ser estafilococos o estreptococos que habitualmente habitan en la piel. En los recién nacidos podrían encontrarse otras bacterias menos frecuentes, procedentes del canal del parto materno.
¿Qué síntomas produce?
Durante el curso de la lactancia materna la madre puede notar una sensación de "trancazo" como si fuera una gripe, con malestar general y fiebre, con enrojecimiento e inflamación en una zona localizada del pecho. Esto es debido a una obstrucción de los conductos de la glándula mamaria que, si se mantiene y persiste, puede favorecer que la leche acumulada se infecte por los gérmenes habituales de la piel (estafilococos y estreptococos).
En el recién nacido
La mastitis suele aparecer entre la 2ª-4ª semana de vida, raramente en la primera. La mama muestra enrojecimiento, inflamación, fluctuación y secreción mucopurulenta a través del pezón, generalmente en un solo lado. En ocasiones se puede llegar a formar un absceso de pus.
Es diferente esta situación de la hinchazón y aumento de tamaño de las mamas en el recién nacido que se produce por el paso de las hormonas maternas durante el embarazo. En ésta última situación no se produce enrojecimiento o inflamación, aunque a veces sí puede llegar a observarse una secreción blanca a través del pezón como si tuviera leche, es la llamada "leche de brujas", en éste caso nunca debe tocarse y exprimirse el pecho del bebé, pués entonces si podríamos favorecer la aparición de unas mastitis posterior.
¿Cómo se trata?
En la madre que dá el pecho
Si hay mastitis, su tratamiento consistirá en no cesar la lactancia, más bien al contrario, conviene conseguir un mejor vaciamiento del pecho para lograr superar la obstrucción de los conductos glandulares. Por tanto, en caso de mastitis, la lactancia materna no está contraindicada sino al revés, se aconseja estimularla.^
Puede ser necesario el uso de antibióticos bajo supervisión del médico. Con su utilización y el aumento de la frecuencia de las tomas de pecho se puede solucionar el problema.
Más raramente podemos encontrar un absceso en el pecho que pueda requerir punción y tratamiento quirúrgico. En estas situaciones, o si el estado de la madre lo demanda, podrá retirarse la lactancia materna hasta conseguir la curación del proceso, manteniendo en éste caso la extracción de la leche por otros medios para disminuir la congestión mamaria, aunque ésta leche no se utilice para la alimentación del bebé.
En el recién nacido
La mastitis es una "infección", por tanto, como todas las infecciones que aparecen en ésta edd precoz de la vida, debe ser tratada rápidamente y de forma intensa con antibióticos. La evolución suele ser buena con un buen pronóstico.